Nacimiento
Primera guerra romano- Cartaginesa
La guerra de los mercenarios
La expedición de España
Anìbal en el poder
Hacia la segunda guerra romano- Cartaginesa
La guerra de Anìbal
El triunfo de Anìbal
Despues de Cannes
La guerra en España
La vuelta en Cartago
Exilio y muerte de Anìbal
La batalla de Cannes
Zama
Mapa de las rutas de Cartago
Los retratos de Anibal
Anibal segun Tito Livio
El travierso do los Alpes
Ruta y cronología de Anìbal

La guerra de Anìbal

ANIBALE ALLE PORTE DELL'ITALIA. (Gravure de B. Pinelli, Historia Romana, 1818).

En 218 (a.J.) Aníbal, al mando de un ejército de sesenta mil soldados de infanteria, doce mil jinetes y cuarenta elefantes, abandona España y atraviesa los Pirineos. Esta expedición no tiene nada de improvisación : el ejército ha sido metódicamente entrenado y sus hombres cuidadosamente escogidos. Aníbal da comienzo a la ejecución de un plan meditado en sus más mínimos detalles.

El ejército penetra en la Galia, donde es bien acogido, y después atraviesa el Ródano.

Aproximadamente al mismo tiempo, el cuerpo expedicionario romano que se dirigía a España hace escala en Marsella, donde Cornelio Escipión se entera con gran sorpresa de que Aníbal, frustrando todos los planes estratégicos de Roma, se encuentra ya a la mitad del camino de Italia.

Para Roma ya no es posible proseguir el ataque comenzado. Hay que detener con toda urgencia una invasión que no había sido prevista y contra la que, por lo tanto, no se había elaborado nada. Así pues, desembarca en España solamente una pequeña parte del cuerpo expedicionario en el norte del Ebro, y la parte más numerosa vuelve a toda prisa a Italia al mismo tiempo que el ejército concentrado en Sicilia recibe la orden de dirigirse a la llanura del Po a marchas forzadas.

Mientras tanto, Aníbal, con una audacia inaudita, se dirige al norte para atraversar cuanto antes los desfiladeros de los Alpes, lo que supone una terrible prueba para el ejército cartaginés que pierde la mitad de sus hombres.

Desde una altura que dominaba un extenso panorama, Aníbal muestra a sus soldados la llanura del Po, al pie de los Alpes, y les dice: "¡He ahí Italia! Son sus murallas las que acabamos de franquear. Muy pronto, el país estará en nuestras manos."

Y el ejército de Aníbal irrumpe sobre el país. Las batallas de tesino y trebia ponen en manos de los cartagineses el control de la Italia cisalpina. Después de un corto descanso en Bolonia, Aníbal desciende, en marzo de 217 (a. J.), hacia Etruria y aplasta, en las orillas del Lago Trasimeno, a las legiones del Cónsul Flaminio. Así le queda libre el camino de Roma. Pero Aníbal, dando un rodeo al Lacio, se dirige hacia Capua, donde sus amigos políticos habían tomado el poder. Esta demora permite a los romanos reunir un ejército cuyo mando confían a Fabio Máximo que acaba de ser nombrado dictador. Este, con una prudente táctica de contemporizador, dirige todos sus esfuerzos a salvar lo más esencial, evitando toda confrontación directa con los cartagineses.